
dos coranes almohades vieron la luz en Córdoba y Valencia y se conservan, respectivamente, en Estambul y El Cairo. La cubierta está diseñada con motivos mudéjares y tenía un emblema de pan de oro en el centro de su portada. Escrito en su mayor parte en cúfico almohade, presenta varias páginas en cursiva andalusí, siendo uno de los primeros manuscritos que muestran esta clase de caligrafía. Estamos ante una verdadera joya para bibliófilos, un manuscrito que confeccionado con los materiales más preciados de la época fue dibujado por unas manos que muy pocos podían costear.