El pasado 20 de junio fue declarada la situación de hambruna por el gobierno de Malí. La FAO y otras agencias de cooperación dependientes de las Naciones Unidas han secundado esta declaración. Un millón y medio de personas - entre ellas 150.000 niños - se encuentran en grave peligro de muerte si no hay una respuesta urgente en menos de cuatro semanas.
La plaga de langostas que ha azotado África desde el otoño pasado - unida a un descenso notable de las lluvias - ha provocado una disminución brusca en la producción agrícola del Norte de Malí, Níger y Mauritania, entre otros territorios saharianos. La población infantil es la que sufre un mayor peligro. Se calcula que 150.000 niños malienses podrían morir por desnutrición en las próximas cuatro semanas si no llega la ayuda internacional. La falta de caudal del río Níger ha disminuido notablemente la producción de cultivos inundados como el arroz. La inflación sube sin control. La semana pasada, el precio de un saco de grano, era equivalente al salario mensual medio de un trabajador de la zona. En el Norte de Malí se ha recolectado un 42% menos de grano que en la última campaña. En una población total de dos millones de personas, el 50% se encuentra actualmente sin recursos económicos y con graves dificultades para el acceso a los alimentos básicos. Ciento un municipios de la zona sufren una situación desesperada. En Kirchamba - de población descendiente de andalusíes emigrados - el panorama ha empeorado con la llegada de cientos de desplazados. La ciudad, de 5.000 habitantes, ha recibido - la semana pasada - la llegada de 1.800 personas provenientes de zonas remotas del desierto. La desesperada situación que vive Níger - con un millón y medio de afectados - ha empujado a su población a una peligrosa emigración. Algunos grupos han recorrido más de mil kilómetros para buscar alimentos. La ciudad de Duenza, en pleno Sahel de Malí, ha comenzado ha recibir a nigerinos desplazados. La pérdida de pastos por la falta de lluvias ha provocado la caída del precio del ganado y una mortandad masiva de animales que aumentan el riesgo de epidemias y condena a la indigencia absoluta a centenares de ganaderos y a sus familias.
Problemas añadidos
El PAM (Programa Alimentario Mundial) ha dejado fuera de su zona de actuación a una parte importante de la región de Tombuctú. Ciudades como Gundam y Dire no han recibido aún ningún tipo de ayuda y su situación empeora. El PAM ha repartido 13.000 Tm de alimentos a 440.000 personas. El Norte de Malí sufrió una guerra entre las poblaciones tuaregs y el gobierno en la segunda mitad de la década de los noventa. Algunos observadores afirman que la falta de recursos o un reparto inadecuado de los mismos, pueden provocar inestabilidad en la región.

